En 2017 Mario Ortiz había dado a conocer el Volumen X de sus «Cuadernos de Lengua y Literatura», una obra comenzada con el siglo. Cuatro años más tarde da a conocer «Tratado de Iconogénesis», un libro insuperable que no sólo resume todo su trabajo anterior sino que plantea una ambiciosa obsesión común a todo creador: contar cómo se genera la percepción poética a partir de la nada.

En Latitud Leteo presentamos en adelanto dos breves fragmentos que procuran dar cuenta de ese prodigio poético, a la vez que la voz del propio autor relata la génesis de esta singular propuesta. Cuándo todo parece haber sido dicho, Ortiz nos devuelve a la esencia de las cosas: esa que sólo puede ser nombrada con una lengua desconocida.

La papa cocida y la papa verbal

La papa cocida y la papa verbal se anudan en el trazo de la escritura con una profunda ligazón que sutura la brecha entre las palabras y las cosas para que nosotros como lectores participemos de un descubrimiento extraordinario, una experiencia del lenguaje renovado en el sabor del puré recién hecho, todavía humeante y con un poquito de aceite o leche. También, por qué no, podría leerse una referencia muy velada a los enemigos que, ante determinadas condiciones, pueden volverse blancos, dóciles y fáciles de aplastar

Sea como sea, por fin han reparado en la papa.

Se ha reparado a la papa.

Exactamente.

Tratado de Iconogénesis, p.24

Reparar lo irreparable

Este cuaderno es un intento de dar respuesta a estas cuestiones. Tampoco es un trabajo sistemático y exhaustivo, sino apenas un conjunto de reflexiones, de búsquedas y experimentos; un texto que es al mismo tiempo bitácora, poema visual, archivo de fotos y dibujos, la oportunidad de pensar cómo podemos habitar con determinadas imágenes y si acaso la fantasía puede reparar algo de lo que está ahí. Para lograrlo, es suficiente iniciar un breve recorrido, un viaje hacia la rotación de las cosas y los signos que será como hundirse en las pequeñas cavernas oscuras que forman los tubérculos invisibles al crecer bajo la superficie, acaso no más grandes que el tamaño del cráneo donde se engendran los sueños. Sólo que éste será el cuaderno de un sueño despierto que aprovecha la luz del día para devanar un madeja de figuras y sentidos. Una ciudad entera se alza desde una imagen cuya ambigua forma de existencia nos aproxima a los reflejos que emiten las superficies esmeriladas durante el amanecer. Pequeño tratado de iconogénesis a partir de dos televisores rotos, fotos tomadas con un celular, pedacitos de vidrio, espejos y una rosa de los vientos de chapa y mampostería.

Reparar en lo irreparable.

Es lo que está ahí.

Es lo que hay.

¿Reparar lo irreparable?

¿Es posible?

Tratado de Iconogénesis, p.27

Acá lo dejamos al mismísimo Mario Ortiz desde Bahía Blanca, para que nos cuente cómo llegó a una pregunta crucial: ¿Cómo construir poéticamente el espacio que uno habita?

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here