Sobre La hija única, de Guadalupe Nettel.

Por Zoe Fogo

La hija única reúne las historias de tres mujeres que habitan el acto de maternar a su modo. El cuento de rosas con el que se suele asociar a la maternidad es desterrado y toman su lugar representaciones reales, con sus matices y por fuera de los límites de lo canónico. Los lazos que se forman entre las mujeres son inquebrantables: ninguna de ellas es madre sola. Entre todas forman una crianza comunitaria que pone a la luz los obstáculos comunes que suelen aparecer y da lugar a una reflexión de lo que implica ser madre en circunstancias difíciles. Algo similar a la co-crianza, común en los años ‘70, se forma entre las protagonistas de esta obra, quienes llevarán adelante el cuidado de los niños sin importar los lazos sanguíneos y teniendo como propósito no solo lo más idóneo para ellos sino también para la salud mental de estas madres que deben transitar dificultades que ningún manual prevé. 
Alina se entera en su octavo mes que su niña, Inés, no va a sobrevivir el parto. Es ella quien la mantiene con vida. Más que actos concretos, lo que vemos es la introspección de una madre que se prepara para dejar de serlo. Cualquier emoción está permitida en la obra de Nettel, no hay tabúes. Estas hojas se convierten en un espacio donde las mujeres pueden ser, decidir y sentir sin ningún prejuicio posible. Es allí donde se forman puentes entre familiares, amigas y especialistas para acompañarse y llevar adelante un proceso difícil de transitar en soledad.
Ser mujer y no ser madre implica una decisión compleja. Se suelen vincular estas dos condiciones como si fuesen sinónimos. Nettel lo refuta, escapa de esas imposiciones de género y reivindica la decisión de cada mujer. A través de su protagonista, las escucha, les brinda una voz y les da un lugar que por lo general las mujeres no suelen tener. El intento por generar espacios colectivos donde todos puedan depender y contar con el otro, se observa tanto en los acercamientos a las organizaciones feministas mexicanas como en las relaciones que se establecen entre los personajes.
Formar lazos sanos en medio de sucesos trágicos e inesperados es parte de la incertidumbre cotidiana, una constante en la representación genuina que Guadalupe Nettel brinda de la vida.

LA HIJA ÚNICA, de Guadalupe Nettel.

Anagrama, 2020. 240 Páginas.

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