Sobre “Leyden Ltd.”, de Luis Sagasti

Por Yamila Bêgné

Quienes venimos persiguiendo los libros de Luis Sagasti hemos llegado a saber una cosa: la historia nunca está donde se espera. A veces está en los intersticios del dato. Otras, simplemente se desliza en el plano de la intuición lectora. Con Leyden Ltd., eso que sabemos se convierte en pregunta, siempre la mejor formulación para un conocimiento: ¿dónde está la historia de una historia, la trama de una trama? “No hay banda”, acota, musical, David Lynch desde algún otro plano. “There is no band”. Es que en Leyden Ltd., el cuerpo de la trama, el cuerpo entero del texto, queda oculto, físicamente escondido, omitido, tras la superficie blanca de la página, y lo que leemos son sus detritos: las notas al pie y el índice temático de una obra desaparecida, de la que sólo quedan los títulos de sus seis capítulos.

Leyden Ltd., se podría pensar, comienza donde termina “Nota al pie”, de Walsh. Pero en verdad, la novela de Sagasti revierte el movimiento del cuento: si en este la nota al pie avanzaba victoriosa, aquí se queda abajo, sin pretensión de portada, en un espacio que sabe suyo, que sabe mejor: los aledaños. ¿Son meras notas? ¿Detritos? ¿Restos? No. Hay en Leyden Ltd., como había en Una ofrenda musical, una apuesta por el margen, por aquello que, en principio, está relegado en un texto. Hay, también, un juego de luces y sombras, y una construcción que ilumina el margen, lo anecdótico, y oscurece el centro.

Dos gestos entonces formula a la vez Leyden Ltd. Primero, una idea acerca de la literatura, de derivación ideológica si se quiere, y decantada en la forma que construye la novela: como quería Kafka, como estudian aquellos que lo estudian, lo menor tiene aquí privilegio por sobre lo central. Segundo gesto, y también ideológico, y también fuertemente narrativo: el núcleo, el cuerpo del texto, aquí elidido, está paradójicamente abierto, materialmente abierto; es de cada quien, distinto para cada quien. Escribir, piensa en esta novela Sagasti, es también borrar y hacer lugar. Y leer, queda en claro, es también no leer. Es decir: si tantas veces no leemos lo que está (notas al pie, anexos, índices), bien podemos también leer lo que no está. ¿Pero cómo? ¿Cómo se lee lo que no se imprime? ¿Con qué ojos, con qué cerebro? Y aquí lo que ocurre en Leyden Ltd.: desde afuera, desde el pie de página, desde el circular fluir del paratexto, surgen indicaciones difusas para armar esa historia perdida, y accedemos por inferencia. O por intuición. O, sencillamente, por imaginación.

Mientras tanto, en ese fondo brillante en el que nos acomodan las páginas sí impresas de Leyden Ltd., ocurren relámpagos sutiles pero fulminantes: pequeñas historias sobre Los Beatles, Leonard Cohen y Nick Drake; anécdotas acerca del colegio más elitista del mundo y también sobre la salud mental de los astronautas que llegaron a pisar la Luna; las sombras que, sobre el piso, dejó en Hiroshima la bomba atómica y el destino del vuelo de Malaysia Airlines que, como el núcleo de este libro, un día desapareció. Se intuyen también, como objeto y tema de ese cuerpo textual perdido, una tríada de personajes y su mundo de música y performances. Pero sobre eso, tan central, es mejor callar.        

Leyden Ltd.

Luis Sagasti

Eterna Cadencia, 2019

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