Si los vientos del olvido nos favorecen, seguir el curso del Leteo hacia el Nadir, allí donde se confunden los puntos cardinales, puede devolvernos al sitio inesperado por el que aguardamos siempre: una latitud desconocida dotada de luminosidad lunar, el escenario de una coreografía de estrellas que diseña un jeroglífico preciso.

Es la Latitud Leteo. Un archipiélago de siete islas que están y se evaporan y vuelven a aparecer, como las filigranas que desciframos en las barbas del alfabeto.

Es la Latitud Leteo. Así se encenderán los recuerdos como faros, para ascender por el ramaje de un nombre, desde la raíz de ese nombre. El cielo será un gran lago de aire en el que se reflejarán estos nombres.

Es la Latitud Leteo. Se ha dicho: siete son las islas cuya visión se resume en el capricho. No hay tiempo preciso ni un orden establecido. Paradoja y perplejidad. Ésas serán sus coordenadas. Estas son las islas. Estos sus nombres…

Breve Cielo

En este islote de mayor tamaño que el resto y superficie de cristal, se concentran todas las formas posibles de la Creación escrita: allí se recalarán narraciones, poesía, crónicas, misceláneas… Incluso, criaturas furtivas del lenguaje de especies aún no descubiertas.

Memento

Auténtico fruto de Leteo, de aquí emergerán como sirenas al sol las voces ocultas en el monte del Olvido. Una fauna abisal que reclama su lugar en la naturaleza.

Poste Restante

Tierra roja donde se cruzarán los encuentros perdidos y devueltos a un remitente que no existe. Somos los destinatarios reales de aquellas cartas que afirmaban lo no dicho. Correspondencias extraviadas, estampillas descoloridas, postales de mañana.

Cría Crisis

¿Es en el desierto dónde se esconden los presagios? Los libros del orbe vistos por un ojo especial. Zona de crisis atravesada por tiburones de la crítica en el intento por cruzar el umbral de otros significados.

Entrevue

Ver a través de las tinieblas: de eso tratarán las entrevistas que ofrece este puerto. Personajes entrañables sometidos al esmeril de las palabras. Se provocan preguntas, no respuestas.

Trujamán

Del árabe hispánico turgumán o dragomán, así se conocía en la Baja Edad Media a los traficantes de lenguas: aquellos magos capaces de dar interpretación posible. Aquí se darán cita los desterrados de Babel.

El Libro de las Preguntas

En la palabra nómada se leen también las palabras nombre y nombrar. El nómada entonces es el ser-que-nombra-al-mundo. Luego el nombre es la condición de la existencia. “El mundo existe porque el libro existe; porque existir es crecer con su nombre” (Edmond Jabés). Una sola y única pregunta domina este micromundo, para que la respondan todos quienes nombran.

Esto es la Latitud Leteo.

Quedan todos invitados.